martes, 28 de abril de 2015

Efemérides: 28 abril: I Congreso Internacional de la Mujer

El 28 de abril de 1915, nueve meses después del comienzo de la I Guerra Mundial, se celebró en La Haya el "I Congreso Internacional de Mujeres". Bajo la presidencia de la estadounidense Jane Addams, 1.136 mujeres de distintas culturas, lenguas y tendencias, procedentes de 12 países -incluso enfrentados en el conflicto-, se reunieron, desafiando los peligros y obstáculos del escenario bélico, en busca de la paz. Durante cuatro días, estas mujeres valientes y comprometidas, convencidas de que el logro de la paz, la igualdad y la justicia para todos eran objetivos inseparables, debatieron y denunciaron el horror de la guerra, elaboraron estrategias de paz e intentaron encontrar un mecanismo de mediación inmediato para detener la matanza.
De este Congreso surgieron varias iniciativas que urgían a los gobiernos del mundo a poner fin a la terrible guerra, y construir una paz permanente y con justicia. Sin duda, marcó el inicio del movimiento internacional de mujeres por la paz, del feminismo pacifista y antimilitarista con vocación internacionalista. Y fue el origen de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF).
El objetivo al fundar WILPF, como sigue siendo en la actualidad, era el de tener una organización a través de la cual las mujeres pudieran identificar y erradicar las causas profundas de la guerra y trabajar por la paz; garantizar la inclusión de los mujeres en los procesos de construcción de paz; defender los derechos de las mujeres y los derechos humanos; y promover la justicia social, económica y política.
El próximo 28 de abril WILPF cumplirá 100 años, lo que la convierte en la organización pacifista feminista más antigua del mundo. Además, WILPF cuenta entre sus mujeres con tres Premios Nobel de la Paz: Jane Addams, primera Presidenta, que fue galardonada en 1931, Emily Greene Balch, que recibió el Premio en 1946 y Alva Myrdal, en 1982.
El compromiso de WILPF, durante estos 100 años, ha sido trabajar de forma creativa y urgente, desde el activismo y la incidencia política, por la paz universal y perdurable con justicia y libertad. Imaginando la paz y trabajando para lograrla. Y lo hace desde sus estructuras internacionales y sus secciones nacionales en treinta países, que llevan a cabo el programa internacional en su contexto nacional.
La sección española (WILPF España) comenzó su andadura el 11 de junio de 2011, cuando un grupo de mujeres de distintos ámbitos, trayectorias y generaciones pero con un largo compromiso común por la paz, se reunieron en Madrid y decidieron sumarse a una organización histórica en el trabajo por la paz y la incidencia internacional con una mirada desde las mujeres, pero no sólo en cuestiones de género.
De 1915 a 2015, una voz permanente por la paz
Ha pasado un siglo desde la fundación de WILPF pero la necesidad de abordar el fenómeno de la guerra y la violencia desde una perspectiva feminista, pacifista y emancipadora sigue manteniendo la misma vigencia. Hace unas semanas, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, emitía su informe anual sobre violencia sexual en contextos de conflicto armado. Según el documento, a lo largo de 2014 se produjeron casos de violación, esclavitud sexual, prostitución, embarazos, matrimonios o esterilizaciones forzadas en 19 países del mundo en situación de conflicto o post-conflicto. Ban Ki-moon instaba a los gobiernos a apoyar y proteger a las voces independientes, en particular a las organizaciones de mujeres y defensoras de derechos humanos. El hecho de que las mujeres, incluso en las peores circunstancias, adquieran roles activos en la defensa de la paz y sus derechos ha sido una constante histórica a la que no siempre se le ha prestado la atención merecida.
No cabe duda de que en todo este tiempo se han conseguido importantes avances. 2015 es un año clave para el movimiento de las mujeres por la paz.
Vista general de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995. Las conferencias anteriores se realizaron en ciudad de México en 1975; Copenhague, 1980; y Nairobi en 1985. Foto: Cortesía de las Naciones Unidas
Además del centenario de WILPF se conmemoran los 70 años de la fundación de las Naciones Unidas y los 20 años de la IV Conferencia Internacional de Mujeres en Pekín, un hito que consolidó la agenda de paz como parte integral de las preocupaciones de las mujeres de todo el mundo. Asimismo, hace 15 años se establecieron los Objetivos del Milenio con el fin del acabar con la pobreza extrema y las discriminaciones de género y se aprobaba la histórica Resolución 1325, la primera de una serie adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se reconocía la importancia de la participación de las mujeres, en condiciones de igualdad, en la construcción de la paz y la seguridad.
Sin embargo, pese a los grandes logros, la guerra sigue afectando de forma desproporcionada a las mujeres. El 80% de los aproximadamente 50 millones de personas refugiadas que existen en el mundo son mujeres mientras que únicamente el 4% de los acuerdos de paz llevan la firma de alguna mujer, una cifra que no resulta extraña si tenemos en cuenta que tan solo un 22% de los miembros de parlamentos en todo el mundo son mujeres.
Por otra parte, la noción de seguridad sigue asentándose sobre la idea del gasto militar sin asumirse que una mayor cantidad de armas no equivale a un mundo más pacífico y seguro. Por poner solo un ejemplo, el coste del funcionamiento de las Naciones Unidas en un año supone tan solo el 0,15% del gasto militar global.
Por todo ello, desde WILPF se sigue insistiendo en la necesidad de desafiar esta mentalidad dominante y la urgencia de abordar las causas fundamentales de la guerra teniendo en cuenta pilares básicos como la justicia social y económica, la participación, los derechos humanos, el desarme y la protección del medio ambiente.

“El poder de las mujeres para parar la guerra”
La existencia de WILPF tiene más sentido que nunca. Por este motivo, con el fin de construir la Agenda de la Paz del siglo XXI y recordar el legado de las pioneras de WILPF, mujeres procedentes de 30 países, de todos los continentes, se reunirán del 22 al 29 de abril en La Haya, bajo el lema “El poder de la mujeres para parar la guerra”. Durante estos días tendrá lugar un Congreso y una Conferencia Internacional con los que se conmemorará el centenario de la Organización. Hasta La Haya se desplazará una delegación española compuesta por una treintena de mujeres y encabezada por la presidenta de WILPF España, Carmen Magallón.
Para Magallón, el Centenario supone una oportunidad única de “estrechar lazos con compañeras de otras secciones, especialmente con las de América Latina. En La Haya se oirá una voz común, sentiremos, a través de sus múltiples rostros, ese poder de las mujeres para parar la guerra”.
Esta ciudad holandesa congregará a centenares de destacadas mujeres, incluidas las galardonadas con el Nobel de la Paz: Leymah Gbowee (Liberia), Shirin Ebadi (Irán), Tawakkol Karman (Yemen), Mairead Maguire (Irlanda) o Jody Williams (Estados Unidos). Sus voces, junto con las del resto de participantes llegadas de los rincones más diversos del mundo atestiguan, según Magallón, “la importancia y el significado de esta tradición de feminismo pacifista que se inició hace ya un siglo y que, desde entonces, se propuso incidir en la política internacional desde un paradigma propio y libre”.
Como se apunta en el Manifiesto WILPF 2015, "la violencia no es inevitable. Es una elección. Nosotras elegimos la no violencia, como medio y como fin. Liberaremos la fuerza de las mujeres y, en colaboración con hombres de igual parecer, crearemos un mundo justo y armonioso".

(Fuente: 100 años de feminismo pacífico, Blogs El País)


Para saber más:


jueves, 23 de abril de 2015

Amélie Nothomb: La nostalgia feliz

Coincidiendo con Sant Jordi, aprovecho para iniciar una nueva sección sobre libros. Y quiero empezar precisamente con una autora que descubrí un Sant Jordi. 

Aprovechando la Diada  y la tarde libre, el 23 de abril de 2009 me pase la tarde callejeando y ojeando en los múltiples puestos de libros... he de reconocer que soy bastante impermeable a las recomendaciones y "los más vendidos", así que mientras la gente hacía cola y se llevaban a Stieg Larsson y Los hombres que no amaban a las mujeres a su casa, yo me dejé seducir una vez más por el amarillo de anagrama. 



En medio de una portada amarilla una foto de una señora con aire nipón sosteniendo el  filo de una catana… fue un flechazo, la imagen me cautivó, leí la contraportada y me fascinó… Así nació mi historia de amor con Amélie Nothomb, y desde entonces soy una fan incondicional de sus obras. Si tuviera que escoger entre uno de mis favoritos, pues lo tendría difícil, aunque seguramente serie alguno entre Estupor y temblores o Metafísica de los tubos. Pero he de reconocer que Barba Azul me gustó mucho y La nostalgia feliz lo leí en unas horas y me encantó.  Para mi suerte, Amélie es una autora prolífica, sus libros siempre me saben a poco porque son cortos, pero me gustan, lo bueno, si breve, dos veces bueno.
 

El último libro publicado de la autora empeza así: «Todo lo que amamos se convierte en una ficción. De las mías, la primera fue Japón.» 

En la novela la belga retoma el hilo de Ni de Eva ni de Adán, la narración de un idilio de juventud de su sosias literaria con Rinri. Dieciséis años más tarde, Nothomb acepta la invitación de una televisión francesa de regresar a su país natal. Allí no sólo se reencontrará con Rinri, sino también con su niñera, Nishio-san. El Japón de Nothomb son sus orígenes y un Shangri-La literario. Un país al que pertenece pero que le es extranjero: o sea, un oxímoron, como también parece serlo el título de la novela. El lugar en el que nació, y en el que se crió durante sus primeros cinco años, pero en el que, como hija del embajador belga, crecería inmersa y traspasada por una peculiar mixtura cultural. Y esto dota a su vital y melancólica prosa de una descacharrante lucidez. «Lo que has vivido», escribe Nothomb en el delicioso arranque de su nueva novela, «te deja una melodía en el interior del pecho: ésa es la melodía que, a través del relato, nos esforzamos en escuchar.» Gocemos con esta nueva partitura, pues sin duda suena muy bien.
(Fuente: Anagrama)

Sobre Amélie Nothomb

Debido a la profesión de su padre, diplomático de Bélgica, Amélie nació en Kobe (Japón) ,y vivió en varios paises como China, los Estados Unidos, Laos, Birmania y Bangladés. Habla japonés y trabajó como intérprete en Tokio. Desde 1992, ha publicado una novela cada año.

Amélie ha vivido en muchos sitios, encuentra el horror de la guerra y la pobreza, se refugia en el mundo dorado de la infancia, junto a su hermana mayor, de la que permanece muy próxima. A los diecisiete años descubre Europa y más precisamente Bruselas, ciudad en la que se siente extraña y extranjera. Estudia filología románica en la Universidad Libre de Bruselas, pero su apellido evoca en Bélgica a una familia de la alta burguesía católica y a un bisabuelo de extrema derecha, lo que no favorece su integración en una universidad de tendencias liberal-socialistas (sobre ello escribió una novela semi-biográfica, Antichrista). Una vez licenciada, regresa a Tokio y entra a trabajar en una gran empresa japonesa. Posteriormente relató esta experiencia penosa en su novela Estupor y temblores (Stupeur et tremblements), Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999, y fue llevada al cine por Alain Corneau en 2003.

Regresa a Bélgica y publica Higiene del asesino (Hygiène de l'assassin) en 1992. Es el comienzo de un éxito fulgurante, este libro fue redactado después de una trágica visión de la muerte de su hermano a manos de un borracho. En adelante, la autora puede vivir de la literatura, su pasión. Se dedica a esa actividad al menos cuatro horas diarias, y afirma escribir tres novelas al año, de las que sólo publica una.

De su estilo se ha opinado que es valioso y pedante pero a la vez cómico y con mucho carácter, propio de una mujer que ha tenido que hacerse a sí misma; nadie niega la vivacidad de sus relatos, la precisión del vocabulario, la originalidad de los temas y una mordacidad constante. Algunas de sus novelas (Péplum, Cosmética del enemigo) están constituidas de un único diálogo entre dos personajes. Maneja magistralmente el arte de lo absurdo. Fascinada por la fealdad y la monstruosidad, destaca por la descripción de personajes de rasgos extremos. Sus obras giran siempre, en sus palabras, en torno al enfrentamiento entre dos personajes, o un personaje y una situación.

Reportage Amélie Nothomb, une vie entre deux eaux saison:

lunes, 20 de abril de 2015

Antonina Rodrigo, Historiadora y escritora



Antonina Rodrigo destaca entre todos los historiadores y biografos de España por la calidad de sus estudios biográficos, caracterizados por una fina sensibilidad, rigor metodológico y talento narrativo, así como por su contribución a la recuperación de la memoria histórica tanto de mujeres conocidas como de heroínas anónimas. Buscando en mi biblioteca particular me di cuenta que tenia varias de sus obras, libros con anotaciones en el margen, post-it i marcas, es decir, de aquelles que en algún momento de la vida han sido libros de cabecera y consulta. Así pues, me parece justo dedicarle este artículo, y compartir con vosotras esta trayectoria increible, firme y comprometida con las mujeres.
 
Antonina Rodrigo
Nacida en el barrio del Albayzín en 1935, de padre manchego y madre granadina, desde 1970 vive afincada en Barcelona, donde fijó su residencia tras casarse con el también escritor e historiador Eduardo Pons Prades (1920-2007), un luchador anarquista que había combatido por la República durante la guerra civil y del que Antonina tuvo cuatro

hijos.



De formación autodidacta, esta mujer solidaria y comprometida constituye uno de los exponentes más destacados y solventes de la literatura feminista del siglo XX en España. Sus numerosas investigaciones y ensayos publicados en este sentido resultan de capital relevancia para reconstruir la importantísima aportación femenina a la historia, la política, la cultura o la vida pública de nuestro país desde la primera mitad del siglo XIX en adelante. Figuras clave en alguno de estos sentidos, como Federica Montseny, María Malla, Margarita Xirgú, María Lejárrega y, sobre todo, Mariana Pineda, deben al afán investigador y el documentado trabajo de la escritora granadina buena parte del conocimiento que la sociedad española actual tiene de ellas.


Entre sus logros hay también que mencionar el que, como granadina de la inmigración y sin haber renunciado nunca a la defensa de sus raíces culturales, haya sabido hacer de puente entre los movimientos literarios catalanes y andaluces.

Antonina comenzó su andadura literaria como colaboradora de los diarios locales Patria e Ideal, donde de vez en cuando publicaba reportajes en los que siempre combinó la investigación periodística con la histórica. Más adelante, colaboraría igualmente con el Diario de Granada y las revistas Triunfo, Historia y vida, Norma, Caracol e Ínsula. 


Como escritora, sin embargo, tras su obra más temprana, Retablo de Nochebuena (1960), pronto se inclinaría por los entresijos del teatro, interesándose y profundizando en diferentes aspectos de la farándula y sus protagonistas, principalmente las femeninas (como Maria Antonia la Caramba o Margarita Xirgú),  antes de centrarse en uno de los personajes a los que más tiempo, recursos y páginas ha dedicado hasta ahora a lo largo de su vida: su ilustre paisano Federico García Lorca, del que ha investigado y publicado en varios libros aspectos inéditos o poco conocidos de su relación con Salvador Dalí y Manuel Ángeles Ortiz, entre otros amigos del poeta, así como de sus distintos viajes y estancias en Cataluña.



Antonina Rodrigo es fundamentalmente conocida por sus obras de ensayo y sus estudios de carácter histórico y biográfico. Varios premios nacionales e internacionales avalan su trayectoria, marcada por una fina sensibilidad, rigor metodológico y verdadero talento narrativo. Sus excelentes y documentadísimas biografías, que investiga y escribe con tanta precisión como amenidad, sobresalen sin duda por encima de la media de esta especialidad en nuestro país, destacando sobre todo en su trabajo por la minuciosidad con que están comprobados los datos que aporta y la calidad literaria de su escritura.



En este apartado, su primer y principal éxito fue Mariana de Pineda, heroína de la libertad (Barcelona, 1977), una de las pocas monografías existentes sobre la desafortunada joven granadina, el libro aborda con solvencia todos los avatares históricos de aquella turbulenta etapa de nuestro pasado, así como la relación de su desafortunada protagonista con la literatura y su aparición en numerosas obras poéticas y teatrales, entre las que sin duda sobresale la trascendental pieza dramática de Federico García Lorca.



Con todo, el trabajo más relevante y difundido de Antonina Rodrigo es su trilogía dedicada a las mujeres de la República, de la Guerra y del Exilio, La obra no sólo rescata del olvido a buena parte de las protagonistas –algunas conocidas, otras anónimas– que participaron de forma activa y decisiva en la historia de España durante la Segunda República, la guerra civil o el exilio, sino que lo hace a través de los propios testimonios orales de algunas de las supervivientes de los hechos narrados, contando además con imágenes de todas ellas: 


  • El primer volumen, Mujeres para la Historia. La España silenciada del siglo XX (1996), destaca la trayectoria y la obra de distintas mujeres comprometidas política o intelectualmente, o ambas cosas a la vez: Federica Montseny, Dolores Ibárruri “la Pasionaria”, María Teresa León o María Blanchard, entre otras.

  • El segundo, Mujer y exilio, 1939(1999) recoge las biografías de otras 22 mujeres luchadoras que, como afirma en el prólogo Manuel Vázquez Montalbán, “se marcharon con la carga moral de la Razón y nunca desertaron cuantas veces fue necesario defenderla a lo largo de vidas tan fecundas como empecinadas”. Entre ellas, la escritora granadina glosa la figura de varias guerrilleras y milicianas que participaron de forma tan heroica como anónima en la guerra civil. Junto a éstas, mujeres que vivieron el drama de la guerra a través de sus hijos, como la madre de Federico García Lorca, Vicenta Lorca; la de Antonio Machado, Ana Ruiz Hernández, y la de Faustino Cordón, Elena Bonet, además de la filósofa María Zambrano, la concertista Diana Pey, la musicóloga Matilde de la Torre, la escritora María Enciso, la jurista Clara Campoamor,la diplomática Isabel Oyarzábal, la periodista y actriz Carmen Eva Nelken (“Magda Donato”) o la pintora, cartelista y diseñadora Manuela Ballester, directora del semanario “Pasionaria” y responsable, junto a Josep Renal, de la organización del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París en 1937.



Se trata tal vez de su obra más difundida, escrita con el estilo ameno y riguroso que caracteriza toda su prosa, y de cuya tercera y definitiva entrega, que estará dedicada a las mujeres “olvidadas”, sólo nos ha dejado de momento el excelente anticipo de su última biografía hasta ahora publicada: Una mujer libre: Amparo Gascón médica y anarquista(2002).


Finalista del premio Espejo de España en 1981, por su Lorca-Dalí: una amistad traicionada, muchas de las obras de Antonina Rodrigo han sido traducidas a diferentes idiomas y ha recibido por ellas varias e importantes distinciones, entre las cuales se encuentran los premios Manuel de Falla de periodismo (Madrid, 1975), el internacional Académie Européene des Arts(París, 1988), el Aldaba (Granada, 1989) y el Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer (Sevilla, 2005).

 Por último, en 2006 fue distinguida con el máximo galardón de la Generalitat de Cataluña, la Cruz de Sant Jordi. 




Para saber más:

"La libertad de la cociencia" por Antonina Rodrigo:



"Las heroinas de la libertad" por Antonina Rodrigo:




"Mujeres con memoria. El exilio femenino" por Antonina Rodrigo:


  • Monserrat Roig: “La recuperación de la palabra”, prólogo a Mujeres de España: las silenciadas(Plaza y Janés, Barcelona, 1979);
  • Miguel García Posada: “Antonina Rodrigo y su memoria de Granada” (Ínsula, nº 483, 1987);
  • Reseña” (Duoda, Revista d’Estudis Feministes, nº 12, 1997, p. 147/8);
  • Manuel Vázquez Montalbán: “Prólogo a Mujer y exilio, 1939” (Compañía Literaria, Madrid, 1999);
  • Neus Samblancat Miranda: “Antonina Rodrigo: Mujer y exilio, 1939. Reseña” (Lectora, , Revista de Dones i Textualitat, nº 5/6, Barcelona, 1999-2000, pp. 209-211);
  • Francisco Gil Craviotto: Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo(Ayuntamiento de Granada, 2003)


martes, 14 de abril de 2015

Efemérides: 14 de abril muere Simone de Beauvoir

Si la mayoría de quienes se dedican al pensamiento en general y a la literatura en particular son hombres, pues seguimos estando en una sociedad patriarcal, pocos, muy pocos tienen el peso y la importancia que llegó a adquirir Simone de Beauvoir (9 de enero de 1908 - 14 de abril de 1986); la mejor representante del feminismo en el siglo XX rechazó la superstición católica a los 14 años y se declaró atea; abriría desde entonces su camino hacia una vida plena de sentido, tanto en lo que respecta a la lucha por la liberación de la mujer como por la conquista de otra sociedad en la que eso se pudiese dar. La importancia de Simone de Beauvoir hoy es de tal magnitud que nadie, con un mínimo conocimiento e interés social, se atreve a ignorar. 


Entre sus libros destacan La invitada, novela en la que describe su relación con Sartre; está  impregnada de pensamiento filosófico entorno al tiempo y a las relaciones humanas.

Con Los mandarines, Premio Goncourt, recorre las formas de entendimiento entre Sartre, el círculo de amigos y ella misma. En La vejez mira a las gentes productivas que en ese periodo de la vida se ven tratadas por los capitalistas como deshechos humanos. En El segundo sexo, su obra conocida en todo el mundo, indaga en lo que significa ser mujer, su identidad, su proceso histórico, la concepción que la somete, estado en el que vive y qué debe hacer para liberarse, la conquista de la igualdad y los derechos que la particularizan. No deja ni un solo asunto sin tratar de los que han situado a la mujer en la baja consideración social frente al hombre. El segundo sexo es un compendio de todos los saberes científicos, históricos, sociales, políticos y sexuales sobre la condición social de la mujer. El segundo sexo ha sido el pilar fundador del feminismo contemporáneo.





El machismo imperante en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX consideraba que El segundo sexo era un subproducto del pensamiento filosófico existencialista de Sartre. Por la misma causa debido a los temas que trataba, el género y el sexo, los machistas negaron su entrada en el campo de la filosofía; ¿habría tenido mejor consideración si lo hubiese escrito un hombre?, seguro que sí. Los mantenedores del orden de la división social por clases, géneros, razas, edades, se pusieron en guardia por la denuncia que hacía del patriarcado, y se fotografiaron declarando que el libro de Simone de Beauvoir era una indecencia sexual. Simone de Beauvoir terminó con las generalidades y los discursos de éstos. Como ocurre con otras pocas obras del conocimiento humano, El segundo sexo es el libro desde el que se puede ver la historia de la mujer antes y después de él. Tomo de El segundo sexo dos citas, la primera de Balzac, escritor burgués y machista que no pudo hablar más claro: La mujer casada es una esclava a quien hay que saber sentar sobre su trono. Y aquí la segunda cita, ésta en sentido completamente contrario, de Engels: La mujer no podrá ser emancipada si no toma parte de manera social en la producción y sólo vuelve a ser reclamada en medida insignificante por el trabajo doméstico. Y esto no ha sido posible más que en la gran industria moderna que admite en gran escala el trabajo de la mujer, y lo exige formalmente.


Simone de Beauvoir no se quedó en la lucha feminista, pues consideraba que la liberación de la mujer se traería con el cambio de sociedad, no la reforma de ésta, sabía que su lucha era un objetivo político revolucionario y se unió a las movilizaciones que tenían ese mismo objetivo.
En la denuncia de la situación de la mujer ponía por delante la gran importancia que acarreaba la responsabilidad personal de cada mujer, de ahí que en su libro de relatos La mujer rota, situándose en la conciencia de la mujer dependiente, asimilada, nos pone en el estado anímico a que es conducida bajo el rol de esposa y madre, a su vacío ideológico, y nos hace dar los pasos que la ponen al servicio del hombre y la hacen actuar contra ella misma.




En el primero de los relatos, La edad de la discreción, entra de manera simbólica diciendo: ¿Mi reloj está parado? No. Pero las agujas dan la sensación de girar” y tras recorrer los conflictos de dependencia (ese reloj cuyas agujas dan la sensación de girar pero no avanzan, esas grúas, dirá otra vez, que giran sobre sí mismas) dependencia con respecto al marido y al hijo que genera su jubilación. Siendo una mujer intelectual repite el trabajo ya hecho, y se ve cuestionada en su actitud, para reflexionar finalmente sobre sus miedos y sopesar su retorno a la actividad bajo interrogantes. Hasta llegar a ese momento nos muestra las costumbres, ocultadoras de las diferencias, nos muestra cómo el hábito se niega a valorarlas, aunque es capaz de sacar conclusiones del encuentro con la situación de las mujeres ancianas, empobrecidas y menospreciadas, también localiza en su conciencia el choque que le produce la reflexión sobre la pérdida de la sexualidad y lo que se lleva consigo de comprensión de los otros, pero le cuesta un desgaste enorme el conflicto que ocasiona la disolución del dominio sobre el hijo y ver que es otra mujer la que ocupa su lugar y repite el molde que ella ansía.



En el segundo de los relatos, Monólogo, se sitúa en la conciencia de una mujer que nos muestra el sentimiento de fracaso que le deja el proyecto familiar tradicional ahora hundido, y su reclamación de aquello que la ha sojuzgado para seguir siendo igual que ha sido antes de la separación: ¡Mierda! Quiero que se me respete quiero mi marido mi hijo mi hogar como todo el mundo. Su discurso es una espiral que va creciendo con su deseo de exposición como mujer objeto ante los demás, su egocentrismo, su disposición plena para ser ama de casa y útil sexual, la determinación de hacer de su hija lo que han hecho de ella, la acaparación de los hijos, del marido, la entrega, No tengo vicios no bebo no me drogo y has reconocido que era la más devota de las madres ¿Entonces?, y ante la imposibilidad de hacer que la vida vuelva atrás, se envuelve con el deseo inútil del premio y el castigo divinos, el primero a ella, y el segundo al resto.

El tercer relato, La mujer rota, adopta forma de diario para mostrarnos la vida de una mujer entregada a la recuperación del marido que mantiene relaciones con otra. Ella, que parece dominar cierto grado de raciocinio e interés solidario por las jóvenes abandonadas, va perdiendo ese tinte poco a poco, esa apariencia. Desde la tranquilidad de los momentos anteriores a saber lo que ocurre en su matrimonio, cuando la casa queda vacía por la marcha de las hijas, declara: Esta es una de las razones (la principal) por las cuales no tengo ningunas ganas de atarme a una tarea: difícilmente soportaría no estar totalmente a disposición de quienes me necesitan.


Y vendrán tiempos peores. Ella misma se detendrá en los cambios que se han venido produciendo en la pareja para descubrir lo impensable y no admitir lo irreversible, inventando, rebajando, condicionando, degradándose más y más; entonces aquel proyecto primero de entrega al resto queda como un cascarón, no había nada dentro porque todo en la vida era costumbre, servilismo, y no independencia, ni participación laboral, ni generación de futuro por la conciencia como mujer; pero si la conversión en mujer objeto es un fracaso en sí mismo y deja ver cómo el pasado ha destruido su vida, el deslumbramiento que produce en ella verse en un nuevo estado hace que viva el terror más profundo ante un futuro imprevisible: … sé que me moveré. La puerta se abrirá lentamente y veré lo que hay detrás. Es el porvenir. La puerta del porvenir va a abrirse. Lentamente. Implacablemente. Estoy en el umbral. No hay más que ésta puerta y lo que acecha detrás. Tengo miedo. Y no puedo llamar a nadie en mi auxilio. Tengo miedo.
Simone de Beauvoir generadora de pensamiento, de visión de género y social, de batallas a ganar.

 (Fuente: Rebelion.org)

jueves, 9 de abril de 2015

Josephine Peary, la exploradora del Polo Norte

En su última película, Nadie quiere la noche, Isabel Coixet recupera la figura de una mujer increible, Josephine Peary. Una mujer culta y rica que decide emprender un viaje al Polo Norte para reunirse con su marido.

Josephine Peary

En 1888 Josephine Diebitsch, hija de un lingïsta de la Institución Smithsonian en Washington se casó con Robert Peary, explorador. Y la obsesión personal de Robert con el Polo Norte paso a ser un asunto familiar. 

Josephine y Robert Peary

En junio de 1891 Josephine acompañó a su marido y a un pequeño equipo de exploradores hasta el norte de Groenlandia. El equipo invernó en McCormick Bay, aproximadamente a medio camino entre el Círculo Polar Ártico y el Polo Norte.
Josephine con abrigo de pieles

Las experiencias de Josephine en esta expedición la impulsaron a escribir Mi  Diario Ártico. Mientras que muchas narrativas sobre el Ártico subrayan el carácter inhóspito y traicionero del Norte, el diario de Josephine ofrece otra imagen:

     ...Si las paredes pudiesen hablar contarían algunas  de las horas muy agradables de  estancia allí de los miembros de la Expedición del Norte de Groenlandia de 1891 a 1892, y de muchos meses de sólido consuelo real y la felicidad que goza la mujer que, cuando deja casa y amigos, se la advierte que se prepare para soportar todo tipo de penurias...


Portada del libro El bebe de la Nieve

Cuando su libro fue publicado en 1893 Josephine estaba otra vez en el Norte Grande con su marido donde dio a luz a Marie Ahnighito Peary, cariñosamente llamado "El bebé de la nieve" por la prensa. Josephine registró la historia del nacimiento de su hija en el alto Ártico en El bebé de la nieve, una historia real con imágenes reales. En 1900, después de varios años de distancia desde el Ártico, Josephine y su pequeña hija viajaron de nuevo al norte para satisfacer Peary en Fort Conger. Cuando su barco, el de Barlovento, fue dañado por un iceberg, Josephine, Marie, y su equipo tuvieron que pasar el invierno en Groenlandia, a 300 kilómetros al sur del campamento de Robert Peary. Durante ese invierno Josephine se reunió con Allakasingwah, amante Inuit embarazada de Peary. Y aunque la infidelidad de Peary y sus largar ausencias, le dolieran mucho, ella siguió siendo en gran apoyo de su marido.

Josephine con su hija Marie
Después de que Peary volviera del Polo en 1909, y se retirara oficialmente en 1911, él y Josephine seguía pasando sus veranos con sus dos hijos, Marie y Robert Jr., en Eagle Island, que se convirtió más que una casa de verano para ellos. Como dijo Robert Jr. una vez: "Nos mantenemos en Washington cada invierno, pero que realmente vivimos en Eagle Island." Josephine plantó un jardín y cientos de árboles en la isla. Robert murió en 1920 y Josephine le sobrevivió durane varias décadas, con ardor la defensa de su pretensión de haber llegado al Polo Norte. Sus logros personales fueron reconocidos en 1955 por la National Geographic Society, que le otorgó su más alto honor, la Medalla de Logro. El 19 de diciembre del mismo año, a la edad de 92, Josephine murió y posteriormente fue enterrada junto a su marido en el Cementerio Nacional de Arlington.
 (Fuente: Biographie of Josephine Peary)

Para saber más:

Intrépidas aventureras 


A woman in full (Portland Monthly)

My artic journal (Josephine Peary)

Robert y Josephine Peary y "Miy Paluk". La historia de la conquista del Polo Norte (clubdeexploradores.org) 


La oscuridad ártica que atrajo a Isabel Coixet (articulo El País 5/02/2015)