miércoles, 11 de enero de 2017

Pilar Miró, la desconocida famosa directora de cine

Acabamos 2016 haciendonos eco de la triste noticia que Maite Ruiz de Austri, uno de los principales exponentes del cine de animación de este país tiraba la toalla despues de 30 años de carrera, ¿el motivo? La falta de apoyo de la industria cinematográfica, la invisibilidad de su trabajo aquí, la falta de ayudas... Las mujeres en el mundo de las artes visuales lo tienen difícil, hay un techo de cristal innegable, y en el mundo del cine, es un cristal doble. Pocas mujeres acceden a la dirección y menos aún reciben el reconocimiento de la crítica, de sus compañeros de profesión y del público, no todas llegan al éxito de Isabel Coixet o Kathryn Bigelow. Así que he creído justo dedicar esta primera entrada de 2017 a una gran directora, que no dejó a nadie indiferente, que fue pionera y todo un referente para muchas mujeres de su época, pero también para estudiantes de cine que sueñan con llegar a lo más alto...sí, estoy hablando de ella, de Pilar Miró.

 

Nació en Madrid en plena posguerra. Su infancia se vió marcada por la férrea autoridad de su padre y por el ambiente monárquico de su familia. De pequeña queria ser monja aunque ya le fascinaban las películas y el cine. Y no fue hasta que empezó los estudios superiores de Periodismo y Derecho que discubrió otra realidad...la que podia ver a través de una cámara y así poder transformarla.


De la mano de la actriz Blanca Álvarez llego a los platos de televisión y consiguió una entrevista con Victoriano Fernandez-Asís, por aquel entonces director de programas y quién le ofreció su primera oportunidad.
Empezó a trabajar en TVE en 1960 y fue desempeñando distintos trabajos hasta lograr dirigir programas dramáticos. Su primer programa Revista de Mujer fue un éxito de audiencia.

 
En el trabajo era dura y seca y no pasaba desapercibida. El nuevo director de programas de la época, Adolfo Suárez, no estaba completamente convencido de su talento y tampoco creía que una mujer podía dirigir espacios escénicos con actores. Finalmente, en 1966, se le encarga dirigir un proyecto dramático: Lilí. Su seguridad y energía convenció a sus jefes de su valía, y a partir de ese momento ya nadie la paró. 

La censura fue su principal enemigo a la hora de realizar películas de cine. En 1976 rueda La petición, un drama basado en un relato de Émile Zola que fue protagonizado por Ana Belén. Una escena de cama fue la causa de que la censura prohibiera la película, al mismo tiempo que el film destacaba en el Festival de Cine de San Sebastián. Cuando finalmente superó la censura, pasó del escándalo al éxito comercial.



Con su film El crimen de Cuenca no sólo topó con la censura, sinó que Pilar Miró fue juzgada por un Tribunal Militar y fue condenda, aunque gozó de libertad provisional. Decenas de intelectuales se expresaron en favor de ella y de la libertad de expresión. Finalmente la película fue extrenada con gran éxito.

Su carrera como cineasta sufrió los vaivenes de de la transición, pero nadie duda de su labor como realizadora durante la segunda mitad de los años 1970, que la convirtió en precursora de la introducción de valores democráticos y progresistas en sus trabajos para televisión, en especial en los episodios de los que fue responsable de las series Curro Jiménez y Los libros.



En 1982 ocupó el cargo de Directora General de Cinematografía hasta 1985, cargo desde el que impulsó un cambio estructural de la creación cinematográfica española que, a cambio de un aumento de la calidad, tuvo una incidencia negativa sobre la cantidad de películas producidas. Desde dicha responsabilidad tuvo un papel decisivo en la recuperación de la categoría A de la FIAPF por parte del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, al que desvió buena parte de las subvenciones estatales dirigidas a otros festivales de cine españoles.
En 1985 volvió a dedicarse al cine dirigiendo Werther. En 1986 vuelve a ocupar un cargo político dirigiendo el Ente de Radiotelevisión Española hasta 1989

Consigue inaugurar los míticos Estudios Buñuel en 1988. En esta etapa de su vida, despúes de pasar por quirofano por una operación de corazón, se centra exclusivamente en el cine, donde se consolida como directora con películas como Beltenebros (1991), El pájaro de la felicidad (1993) o El perro del Hortelano (1996) su obra más laureada y con la que consiguió 7 Premios Goya.



En 1995 y 1997 fue la realizadora televisiva de los enlaces de la infanta Elena y de la infanta Cristina. Falleció de infarto a los pocos días de esta última retransmisión. Dejó más de 200 producciones para el cine y televisión. Además, el mismo año de su fallecimiento dirigió la obra de teatro El anzuelo de Fenisa, de Lope de Vega.

(Fuente: Betsabé Garcia (Barcelona amb nom de dona)y RTVE)


Para saber más:

Imprescindibles: ¿Quién fue Pilar Miró? (documental RTVE)

Biografía de Pilar Miró (Wikipedia)  

Pérez Millán, Juan A.: Pilar Miró. Directora de Cine. Calamar Ediciones. 
(ISBN 978-84-96235-20-5)
Pilar Miró. Biografía a corazón abierto (El País, Lecturas, 17-09-2006)

Pilar Miró. El mejor cine español (Directores, Actores y Actrices) 

La fortaleza fràgil de Pilar Miró (LaInformación.com)








domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Donde estan las mujeres en los museos de Lleida?



Después de casi un mes de silencio, vuelvo con las pilas cargadas y la pluma afilada. Este fin de semana he participado en las IV Jornades d’Estudis del Segrià, donde investigadores y estudiosos exponían en cápsulas de diez minutos los ejes principales de sus investigaciones centradas en la comarca del Segriá.



Mi investigación ha girado en torno a la presencia de las mujeres en los museos de la ciudad de Lleida financiados con fondos públicos. Partiendo de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, concretamente del artículo 26. La igualdad en el ámbito de la creación i producción artística e intelectual, he querido comprobar en que mesura se aplica la ley en los centros museísticos de la ciudad.

Echamos la vista atrás y vayamos primero a los orígenes… Cuando a finales del siglo XVIII nace la Historia del Arte como disciplina académica, se construye “una” historia del arte que responde a un contexto cultural y a una jerarquía de valores androcéntricos y patriarcales del momento. Esta historia del arte recoge la creatividad, el gusto, el talento y la teorización masculina. Y deja a un lado el arte creado por mujeres, por otras etnias y culturas, que en el mejor de los casos las catalogará como artesanía. 


A partir de los años 60 con la aparición del movimiento feminista, se empieza a modificar tímidamente esta teoría y práctica en los museos. Pero en los años 80, las Guerrilla Girls todavía se preguntaban si las mujeres teníamos que estar desnudas para entrar en los museos… analizando las obras expuestas en el Metropolitan Museum de Nueva York, denunciaban que el 85% de los desnudos eran femeninos, mientras que solo el 5% de los artistas expuestos eran mujeres.

El 2007 se aprueba en España la Ley Organica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Casi diez años después, he querido comprobar en qué medida se ha implantado en los museos que reciben financiación pública, que son el Museu de Lleida Comarcal i Diocesà, el Museu Jaume Morera, y el Centre d’Art la Panera. Con esta ley la administración convoca a respetar la constitución en materia de igualdad de género y obliga a establecer los medios necesarios para su cumplimiento:

LO 3/2007, de 22 de marzo:


Capítulo II Acción administrativa para la igualdad


Artículo 26. La igualdad en el ámbito de la creación y producción artística e intelectual.

1. Las autoridades públicas, en el ámbito de sus competencias, velarán por hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual y a la difusión de la misma.

2. Los distintos organismos, agencias, entes y demás estructuras de las administraciones públicas que de modo directo o indirecto configuren el sistema de gestión cultural, desarrollarán las siguientes actuaciones:

a) Adoptar iniciativas destinadas a favorecer la promoción específica de las mujeres en la cultura y a combatir su discriminación estructural y/o difusa.

b) Políticas activas de ayuda a la creación y producción artística e intelectual de autoría femenina, traducidas en incentivos de naturaleza económica, con el objeto de crear las condiciones para que se produzca una efectiva igualdad de oportunidades.

c) Promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública.

d) Que se respete y se garantice la representación equilibrada en los distintos órganos consultivos, científicos y de decisión existentes en el organigrama artístico y cultural.

e) Adoptar medidas de acción positiva a la creación y producción artística e intelectual de las mujeres, propiciando el intercambio cultural, intelectual y artístico, tanto nacional como internacional, y la suscripción de convenios con los organismos competentes.

f) En general y al amparo del artículo 11 de la presente Ley, todas las acciones positivas necesarias para corregir las situaciones de desigualdad en la producción y creación intelectual artística y cultural de las mujeres.


De la información recogida, se desprende que ninguno de los museos de Lleida tiene un programa específico para cuestiones de género. Aunque cabe destacar que dentro de sus protocolos y objetivos como institución y de manera natural buscan establecer un equilibrio entre mujeres y hombres artistas. 

En cuanto a las políticas activas de ayuda a la creación y producción artística e intelectual de autoría femenina, a que se refiere el artículo citado, nos encontramos que actualmente no existen becas específicas ni premios para mujeres creadoras en ningún museo de la ciudad. Es de justicia aclarar en este sentido, que tampoco existen otros tipos de premios. Desde hace unos años, y por una cuestión puramente económica los premios de los museos como la Medalla Jaume Morera o el Premi Leandre Cristofol, ya no se convocan.

La presencia de mujeres artistas en los fondos de los museos de Lleida es muy dispar, des de el 0% de mujeres documentadas hasta casi en 50% en otros.
Y aunque la mayoría del personal que trabaja en el ámbito cultural de la ciudad sean mujeres, cabe destacar que principalmente ocupan puestos de trabajo base o intermedios, y que los puestos de dirección están ocupados por hombres, lo mismo sucede a nivel nacional e internacional. Aunque tenemos la excepción que confirma la regla, el Centre d’Art la Panera, ha estado dirigido des de su fundación por mujeres, primero por Gloria Picazo y su sucesora será Celia del Diego.


Y anque ninguno de los museos cumpla la ley al 100%, vale la pena destacar la voluntad de incorporar la perspectiva de género de manera natural en el funcionamiento de todas estas instituciones.


Para saber más:

Ponencia en el marco de las IV Jornades d'Estudis del Segrià: